Este joven fue otro de los que la Organización Internacional de Derechos Humanos OIDH pudo devolverle tanto a el como a su familia la tranquilidad después de haber estado en las calles, quiso retirarse y los agentes corruptos de la DNCD lo presionaron porque querían obligarlo a continuar el negocio de la venta y trafico de drogas.
Los familiares nos visitaron por nuestras oficinas y el equipo estudio el caso y salimos en defensa de su vida, la de su madre y otros familiares que vivían en un estado de desasosiego por culpa de estos agentes, que no son representantes de la ley sino, de la corrupción y de dañar jóvenes de la comunidad.
Luego que procedimos a llevar este joven a los medios y de visitar con el la Dirección Nacional de Control de Drogas DNCD este joven fue dejado tranquilo y ahí esta, realizando sus labores cotidiana y trabajando para sobre vivir junto a su madre que es una señora metida en edad y que por el mal accionar de estos individuos de los cuales esta lleno el municipio, estuvo a punto de morir de un infarto.
Lo que ocurre en sectores populares de países políticos, como República Dominicana que durante los 4 años los partidos y gobiernos viven inmersos en campaña, es que no les permiten a esta juventud tener una vida de crecimiento legalmente porque las oportunidades se manejan no dramáticamente, sino, por clientelismo y preventa política.
De todos modos, siempre que hayan organizaciones que existan realmente, que sean libres e independientes, que no tengan compromisos con nadie y que no se sientan atadas a nada ni nadie, entonces, esa juventud tendrán quienes les defiendan y no los sepulten en vida.
El asunto es, que cada día somos menos, la mayoría están como lacayas, vendidas, nadie denuncia, nadie defiende, nadie dice nada, son sordas, ciegas y mudas a sus conveniencias por andar detrás de dos centavos ni siquiera de pesos.
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