SANTO DOMINGO.-Gran preocupación para todos los países de latinoamericano en especial, para los tercer mundistas causa el hecho de pensar que estamos envueltos en una tercera guerra mundial por la causa de la muerte de el general iraní Qasem Soleimani, el segundo hombre en importancia de Iran por parte de los Estados Unidos.
Hay que recordar que una de las cosas que hizo la diferencia entre Hillary Clinton y Donald Tromp fue que la primera no demostró ser una presidenta que mantuviera el espíritu bélico para mantener los Estados Unidos de América como la primer potencial mundial y que Tromp si dio como resultado estos indicadores.
Mas aun, si se esta en una persecución política como lo esta el, donde se le lleva un juicio político en su nación y hay que desviar las atenciones hacia otro lado y levantar el aire de confianza hacia el que se esta postulando para alcanzar de nuevo la posición presidencial.
Desde 1990 hasta mi regureso al pais en 1991 justamente el 4 de Octubre, vivi los episodios de los impactos negativos de la guerra del Golfo Persico alla, en los Estados Unidos. Uff queria morirme al ver como las cosas se disparaban de precios, se escaseaban, llegaba el mercado negro que abusaba de los pobres obligandolos a reducir su canasta familiar y los alimentos que se ponian en los platos.
La gente achicaron su presupuesto de inversion hasta en diversion, habia angustia, vi jovenes de nacionalidad mexicana, centroamiricanos y de Puerto Rico buscar estrellato dentro del Army yendo a pelear hacia el Golgo y no retornaron jamas, solo llego una carta y nunca mas otra.
Aqui les dejo la historia de lo que fueron las tres guerras y la otra que se avecina ya la conoceremos por los resultados y las secuelas que dejaran.
La Primera
Guerra Mundial, anteriormente llamada la Gran Guerra,b fue una
confrontación bélica centrada en Europa que empezó
el 28 de julio de 1914 y finalizó el 11 de noviembre de 1918, cuando Alemania aceptó las condiciones
del armisticio.
Recibió el calificativo de
«mundial» porque se vieron involucradas todas las grandes potencias
industriales y militares de la época, divididas en dos alianzas.5 Por un lado,
la Triple
Alianza formada por las Potencias
Centrales: el Imperio alemán y Austria-Hungría. Italia, que había sido
miembro de la Triple Alianza junto a Alemania y Austria-Hungría, no se unió a
las Potencias Centrales, pues Austria, en contra de los términos pactados, fue
la nación agresora que desencadenó el conflicto.6 Por otro lado se
encontraba la Triple
Entente, formada por el Reino
Unido, Francia y el Imperio ruso. Ambas
alianzas sufrieron cambios y fueron varias las naciones que acabarían
ingresando en las filas de uno u otro bando según avanzaba la guerra: Italia,
el Imperio
del Japón y Estados Unidos se
unieron a la Triple Entente, mientras el Imperio otomano y
el Reino
de Bulgaria se unieron a las Potencias Centrales. Más de 70
millones de militares, de los cuales 60 millones eran europeos, se movilizaron
y combatieron en la entonces guerra más grande de la historia.78
Hasta antes del comienzo de
la Segunda
Guerra Mundial, esta guerra era llamada Gran Guerra o Guerra
Mundial,91011 expresión esta
última que en Alemania comenzó a utilizarse desde su comienzo (Weltkrieg),
aunque solo se generalizó en Francia (Guerre Mondiale) y en el Reino
Unido (World War) en la década de 1930, mientras que en Estados Unidos la
denominación se impuso a partir de su intervención en 1917,12 ya que allí se la
conocía como Guerra Europea.13
Aunque el imperialismo que
venían desarrollando desde hacía décadas las potencias involucradas fue la
principal causa subyacente, el detonante del conflicto se produjo el 28 de junio de 1914 en Sarajevo con el asesinato
del archiduque Francisco Fernando de Austria,1415 a manos de Gavrilo Princip, un joven
nacionalista serbio.1617 Este suceso
desató una crisis diplomática cuando Austria-Hungría dio un ultimátum al Reino de Serbia y se invocaron
las distintas alianzas internacionales forjadas a lo largo de las décadas
anteriores. En pocas semanas, todas las grandes potencias europeas estaban en
guerra y el conflicto se extendió a muchas otras áreas geográficas.
El 28 de julio, los austrohúngaros
iniciaron las hostilidades con el intento de invasión de Serbia.1819 Mientras Rusia se
movilizaba, Alemania invadió Bélgica, que se había
declarado neutral, y Luxemburgo en su camino a Francia. La violación de la
soberanía belga llevó al Reino Unido a declarar la guerra a Alemania. Los
alemanes fueron detenidos por los franceses a pocos kilómetros de París, y se inició
una guerra
de desgaste en la que las líneas
de trincheras apenas sufrirían variación alguna hasta 1917.
Este frente es conocido como Frente Occidental. En el Frente Oriental, el ejército ruso logró
algunas victorias frente a los austro-húngaros, pero fueron detenidos por los
alemanes en su intento de invadir Prusia Oriental. En
noviembre de 1914, el Imperio otomano entró en la guerra, lo que significó la
apertura de distintos frentes en el Cáucaso, Mesopotamia y
el Sinaí. Italia y Bulgaria se unieron a la guerra en 1915,
Rumania en 1916 y Estados Unidos en 1917.
Tras años de relativo
estancamiento, la guerra empezó su desenlace en marzo de 1917 con la caída del
gobierno ruso tras la Revolución
de Febrero y la firma de un acuerdo
de paz entre la Rusia revolucionaria y
las Potencias Centrales después de la Revolución
de Octubre, en marzo de 1918. El 4 de noviembre de 1918, el Imperio
austrohúngaro solicitó un armisticio. Tras una gran
ofensiva alemana a principios de 1918 a lo largo de todo el Frente Occidental,
los Aliados hicieron retroceder a los alemanes en una serie de exitosas
ofensivas. Alemania, en plena
revolución, solicitó un armisticio el 11 de noviembre de 1918,
poniendo fin a la guerra con la victoria aliada.
Tras el fin de la guerra, cuatro
grandes imperios dejaron de existir: el alemán, el ruso, el austrohúngaro y
el otomano.
Los Estados sucesores de los dos primeros perdieron una parte importante de sus
antiguos territorios, mientras que los dos últimos se desmantelaron. El mapa de
Europa y sus fronteras cambiaron por completo y varias naciones se
independizaron o se crearon. Al calor de la Primera Guerra Mundial se fraguó
la Revolución
rusa, que concluyó con la creación del primer Estado en la historia
autodenominado socialista:
la Unión
Soviética.
Tras seis meses de negociaciones
en la Conferencia de Paz de París, el 28 de junio de 1919 los países aliados firmaron el Tratado de Versalles con Alemania, y otros a lo largo
del siguiente año con cada una de las potencias derrotadas. Más de nueve
millones de combatientes y siete millones de civiles perdieron la vida (el
1 % de la población
mundial),2021 una cifra extraordinaria,
dada la sofisticación tecnológica e industrial de los beligerantes. Es el
quinto conflicto más mortífero de la historia de la Humanidad.c La convulsión que
provocó la guerra allanó el camino a grandes cambios políticos, con revoluciones de un
carácter nunca visto en varias de las naciones involucradas.22 Se fundó la Sociedad
de Naciones, con el objetivo de evitar que un conflicto de tal
magnitud se repitiese; sin embargo, dos décadas después estalló la Segunda
Guerra Mundial. Entre sus razones se pueden señalar: el alza de
los nacionalismos,
una cierta debilidad de los Estados democráticos, la humillación sentida por
Alemania tras su derrota, las grandes crisis económicas y,
sobre todo, el auge del fascismo.
La Segunda
Guerra Mundial fue un conflicto militar global
que se desarrolló entre 1939 y 1945. En este se vieron implicadas la mayor parte de las naciones del mundo,
de hecho en el momento de la caída del Reich alemán solo ocho Estados del mundo
eran oficialmente neutrales (Afganistán, España, Irlanda, Mongolia, Nepal,
Portugal, Suecia y Suiza),1 incluidas todas
las grandes
potencias, agrupadas en dos alianzas militares enfrentadas:
los aliados de la Segunda Guerra Mundial y
las potencias del eje. Fue la mayor contienda
bélica de la historia,
con más de cien millones de militares movilizados
y un estado de «guerra
total» en que los grandes contendientes destinaron toda su capacidad
económica, militar y científica al servicio del esfuerzo bélico, borrando la
distinción entre recursos civiles y militares. Marcada por hechos de enorme
repercusión que incluyeron la muerte masiva de civiles, el Holocausto, los bombardeos intensivos sobre ciudades y
el uso, por única vez, de armas nucleares en un
conflicto militar, la Segunda Guerra Mundial fue el más mortífero en la
historia con un resultado de entre 50 y 70 millones de víctimas, el 2,5 % de
la población mundial.2
El comienzo del conflicto se
suele situar en el 1 de
septiembre de 1939, con
la invasión alemana de Polonia, el primer paso
bélico de la Alemania
nazi en su pretensión de fundar un Tercer Reich alemán
sobre Europa, que produjo la inmediata declaración de guerra de Francia con la mayor
parte de los países del Imperio
británico y la Commonwealth al
Tercer Reich. Desde finales de 1939 hasta inicios de 1941, merced a una serie
de fulgurantes campañas militares y
la firma de tratados, Alemania conquistó o
sometió gran parte de la Europa
continental. En virtud de los acuerdos firmados entre los nazis y los soviéticos,
la nominalmente neutral Unión
Soviética ocupó o se anexionó territorios de las seis naciones
vecinas con las que compartía frontera en el oeste. El Reino Unido y la
Commonwealth se mantuvieron como la única gran fuerza capaz de combatir contra
las potencias del eje en el Norte de
África y en una extensa guerra naval. En junio de
1941 las potencias europeas del eje comenzaron la invasión
de la Unión Soviética, dando así inicio a la más extensa operación
de guerra terrestre de la Historia, donde desde ese momento se empleó la mayor
parte del poder militar del Eje. En diciembre de 1941 el Imperio
del Japón, que había estado en guerra con China desde 19373 y pretendía
expandir sus dominios en Asia, atacó
a los Estados Unidos y a las posesiones europeas en el océano
Pacífico, conquistando rápidamente gran parte de la región.
El avance de las fuerzas del eje
fue detenido por los aliados en 1942 tras la derrota de Japón en varias batallas navales y de
las tropas europeas del Eje en el Norte de África y en la decisiva batalla
de Stalingrado. En 1943, como consecuencia de los diversos reveses de los
alemanes en Europa
del Este, la invasión
aliada de la Italia Fascista y las
victorias de los Estados Unidos en el Pacífico, el Eje perdió la iniciativa y
tuvo que emprender la retirada estratégica en todos los frentes. En 1944 los
aliados occidentales invadieron
Francia, al mismo tiempo que la Unión
Soviética recuperó las pérdidas territoriales y ambos invadían
Alemania.
La guerra acabó con una victoria
total de los aliados sobre el eje en 1945 y la liberación de los prisioneros en
campos de exterminio. La guerra en Europa terminó con la captura
de Berlín por tropas soviéticas y polacas y la
consiguiente rendición incondicional alemana el 8 de mayo de 1945.
La Armada
Imperial Japonesa resultó derrotada por los Estados Unidos y la invasión del archipiélago
japonés se hizo inminente. Tras el bombardeo atómico sobre Hiroshima y Nagasaki por
parte de los Estados Unidos y la invasión
soviética de Manchuria, la guerra en Asia terminó el 15 de agosto de 1945
cuando Japón aceptó la rendición
incondicional.
La Segunda Guerra Mundial alteró
las relaciones políticas y la estructura social del mundo. La Organización de las Naciones Unidas (ONU)
fue creada tras la conflagración para fomentar la cooperación internacional y
prevenir futuros conflictos. La Unión Soviética y los Estados Unidos se alzaron
como superpotencias rivales, estableciéndose el escenario
para la Guerra Fría,
que se prolongó por los siguientes 46 años. Al mismo tiempo declinó la
influencia de las grandes potencias europeas, materializado en el inicio de
la descolonización de
Asia y África.
La mayoría de los países cuyas industrias habían sido dañadas iniciaron
la recuperación
económica, mientras que la integración política, especialmente en
Europa, emergió como un esfuerzo para establecer las relaciones de posguerra.
La guerra
del Golfo (2 de agosto de 1990 - 28 de febrero de 1991) fue un conflicto
bélico librado por una fuerza de coalición autorizada por las Naciones Unidas, compuesta
por 34 países y liderada por Estados Unidos, contra
la República
de Irak en respuesta a la invasión y anexión iraquí del Estado de Kuwait.
Esta guerra también fue llamada
(por el líder iraquí Saddam
Hussein) como «la Madre de todas las batallas»,18 y comúnmente
conocida como Operación Tormenta del Desierto por el nombre
operacional estadounidense de la respuesta militar.19También se le ha
denominado posteriormente como la Primera Guerra del Golfo para
diferenciarla de la guerra
Irán-Irak (1980-1988) y la guerra de Irak (2003-2011).202122
El inicio de la guerra comenzó
con la invasión iraquí a Kuwait, el 2 de agosto de 1990. Irak fue inmediatamente sancionado
económicamente por las Naciones Unidas. Las hostilidades comenzaron en enero de
1991, dando como resultado la victoria de las fuerzas de la coalición. Las tropas
iraquíes abandonaron Kuwait dejando un saldo muy alto de víctimas humanas. Las
principales batallas fueron combates aéreos y terrestres dentro de Irak,
Kuwait, y en la frontera entre Kuwait y Arabia Saudita. La guerra
no se expandió fuera de la zona de Irak-Kuwait-Arabia, aunque algunos misiles
iraquíes llegaron a ciudades israelíes.
Las causas de la guerra, e incluso el nombre de ella, son aún temas de
controversia.
La guerra
entre Irán e Irak -conocida en Irán como la
Guerra Impuesta (en persa: جنگ تحمیلی , tr. Llang-e Tahmilí) y la Santa Defensa (en persa: دفاع مقدس , tr. Defâʿ-e moqaddás), y en árabe como la al-Qādisiyya de Saddam (en árabe, قادسيّة صدّام, tr. Qādisiyyat
Ṣaddām)-, fue un conflicto bélico surgido entre Irán e Irak que comenzó el 22 de septiembre de 1980 y duró hasta el 20 de agosto de 1988, finalizando este sin un claro vencedor.
Sus orígenes se encuentran en la larga hostilidad árabe-persa y en las
rivalidades regionales; en concreto, Irak quería invertir la delimitación de
fronteras entre los dos países, establecida en los Acuerdos de Argel (1975), para conseguir la anexión de la región
de Shatt
al-Arab.
Durante todo el tiempo que duró
el conflicto, Irak siempre estuvo en
una clara desventaja demográfica frente a su rival, pues cabe recordar que,
cuando estalló la guerra en el año 1980, Irak tenía una población de 14
millones de habitantes, en tanto que Irán poseía ya una
población de alrededor de 38
millones de habitantes (el triple que Irak). Cuando terminó la guerra, los costos en
vidas humanas, así como los daños a la economía de ambas naciones, fueron
sumamente graves, lo que redundó en cifras de desempleo de hasta dos dígitos
-con un millón de soldados iraquíes e iraníes y civiles de ambos bandos
muertos, así como muchos hombres laboralmente activos con alguna discapacidad.
Al final el conflicto se resolvería solamente debido a la enorme presión
internacional, sin reparaciones ni cambios en las asignaciones fronterizas que
habrían sido su causa.
Este conflicto bélico suele ser
comparado con la Primera
Guerra Mundial (1914-1918) (70 años antes) debido al uso de las
mismas tácticas, como el combate desde trincheras a gran
escala, nidos de ametralladoras,
cargas de bayoneta, uso de alambre de púas ante
las trincheras, oleadas de ataques a través de tierra de nadie y el empleo
extensivo de armas
químicas como el gas mostaza y el gas sarín por parte
del gobierno iraquí contra las tropas iraníes y civiles, como los kurdos. Cabe recordar que
el líder iraquí Saddam
Hussein empezó a utilizar armas químicas con el objetivo de
reducir o compensar la gran desventaja poblacional que tenía su país y su
ejército frente a las numerosas tropas de Irán. Con el tiempo
el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas anunció
que las armas químicas habían sido usadas en la guerra. Así mismo
la Organización de las Naciones Unidas (ONU)
nunca aclaró que Irak era el único que usaba armas químicas, para decir que
la comunidad internacional guardaba silencio sobre Irak por el uso de armas de
destrucción masiva contra los iraníes y los kurdos y que los Estados Unidos impidieron
a la ONU condenar a Irak, según la Resolución 598 del Consejo de Seguridad
de las Naciones Unidas.
El viernes pasado fue asesinado el general iraní Qasem
Soleimani, el segundo hombre más importante de este país, por órdenes del
presidente Donald Trump. Irán reaccionó inmediatamente y prometió una “venganza
severa”. La interrogante no es si habrá o no una reacción por parte de Irán;
sino más bien dónde, cuándo y de qué magnitud. El advenimiento de una Tercera
Guerra Mundial (TGM) se convirtió en tendencia en redes sociales la semana
pasada. Una Guerra Mundial –para poder ser catalogada como tal– necesita de la
participación, dividida en dos grandes ejes, de un amplio número de países
considerados como potencias militares radicados en todos los continentes, o por
lo menos, en la mayoría de estos. Sin embargo, en el radar bélico de este
conflicto, la participación franca, abierta e ineluctable del poderío militar
de Rusia y/o China [dos de los cinco miembros permanentes del Consejo de
Seguridad de la ONU, además de Inglaterra, Francia y Estados Unidos] es
inexistente; en el mejor de los casos, podría ser –como hasta ahora–
subrepticia, ínfima y ambigua la injerencia de Rusia –sin repuntar más allá de
lo hasta ahora visto–.
Las grandes potencias militares y nucleares, anti
norteamericanas, como son Rusia, China, Corea del Norte e Irán, no comparten
intereses económico-políticos, no son siquiera en buena medida
interdependientes, mucho menos tienen una ideología política común, ni el
vestigio de un denominador común en lo cultural. A contrario sensu, Inglaterra,
Francia y Estados Unidos tienen una simbiosis de intereses político-económicos
que resulta ineludible, pero sobre todo, por lo menos en las últimas décadas,
una línea de intereses y objetivos bélicos prácticamente homogéneos. Hay que
decirlo también, el libre mercado y el capitalismo global, ha amainado al
máximo puntos de fricción irreconciliables entre los países más poderosos: la
mejor prueba de ello es la Unión Europea, que pacificó el epicentro de las dos
Guerras Mundiales. Por otro lado, la distancia geográfica, entre Irán y nuestro
país vecino del Norte, inhabilita prácticamente al país musulmán para llevar a
cabo una guerra directa y transcontinental con Estados Unidos.
Entonces, ¿qué sí puede ocurrir? La reacción militar de Irán podría tener
como objetivos las bases militares y diplomáticas de Estados Unidos en la
región, incluso el ataque armado a importantísimos países aliados de la
Unión Americana en esta zona como lo son Israel o Arabia Saudita.
Recientemente, al preguntársele al presidente ruso, Vladimir Putin, si habría
una TGM en una entrevista, mencionó: “Aquí podemos recordar a Einstein, quien
dijo ‘no sé con qué armas se combatirá la TGM, pero la Cuarta Guerra Mundial se
peleará con palos y piedras’ (…). Después de la Segunda Gran Guerra, hemos
vivido en un mundo relativamente pacífico, ‘relativamente’ –enfatiza e
insiste–. Constantemente estallan guerras regionales (…) pero no hubo
conflictos globales. ¿Por qué? Porque a nivel mundial, entre las principales
potencias militares se ha entablado una paridad estratégica. El temor al
exterminio mutuo ha contenido a las potencias a la hora de llevar a cabo
movimientos bruscos y eso los ha obligado a tenerse respeto mutuo”.

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